sábado, 24 de noviembre de 2012

Emprender es tomar decisiones



El mayor cambio que notas cuando te conviertes en emprendedor es que de repente tú tienes que tomar todas las decisiones. Va a ser tu actividad más importante porque decisión a decisión marcarás el rumbo de tu empresa. Sin embargo, no te debe robar demasiado tiempo, también tendrás un montón de tareas operativas que realizar. Si estuviéramos hablando de una gran empresa, como directivo deberías centrarte en la estrategia pero, no nos engañemos, como emprendedor tienes que ser capaz tanto de decidir como de ejecutar y ambas cosas hacerlas rápido.

Te encontrarás decisiones complicadas, la primera el propio salto a ser emprendedor y justo después qué servicios ofrecer, a qué clientes dirigirte, a cuáles no y a que proyectos dar prioridad. La mayoría serán sencillas como elegir entre escribir un email o llamar a un cliente, qué hacer hoy, ir o no a ese congreso o jornada o cuándo quedar con un contacto.

A priori, incluso las estratégicas parecen abordables, lo realmente complicado es que tienes que tomarlas tú todas, decenas al día, sin ningún escudo o jefe al que preguntar. En este artículo encontraras algunos consejos que te ayuden en cada decisión.

1. Si tienes que decidir, decide

Sin duda, este es el primer consejo: No lo pospongas más, quizás incluso estás perdiendo el tiempo consultando artículos como éste con consejos para decidir. Eso se llamaprocrastinar. Simplemente hay que decidir y hacer, cuesta menos probar y equivocarse que sobreanalizar. Si has elegido mal, en el primer caso ganas experiencia y en el segundo has perdido el tiempo.

Ten en cuenta que quizás el coste de todo el proceso de ensayo y error tras la primera decisión rápida que tomes es menor que el coste que puede sumar invertir tanto tiempo en analizar cada opción. Aunque en el segundo caso el riesgo es un poco menor, aún sigue ahí, no puedes saberlo ni controlarlo todo. Lo puedes ver en la siguiente curva, aunque sigas dedicando tiempo a analizar, ese esfuerzo cada vez reduce menos el riesgo de tomar la decisión.


No todas las decisiones son iguales, en algunas te bastará lo que sabes para llegar al límite de utilidad en el que ya no merece la pena analizar más y en otras tendrás que investigar tanto que ese límite te será muy difícil de alcanzar. Hay un tipo de perfeccionismo que sí es bueno, pero este no es el caso.
2. Ten claro el problema

Cada decisión nace de un problema que hay que resolver. Para tomar la decisión correcta, el primer paso es definirlo correctamente sino corremos el peligro de decidir en base a unas premisas falsas. Aquí, si puedes, tómate algo de tiempo en plantear correctamente el tema sobre el que tienes que decidir. Sé objetivo, si tienes a priori alguna alternativas favoritas puedes contaminar todo el proceso.
3. Recuerda tus objetivos

No te olvides de tu estrategia, de hacia dónde quieres llevar tu empresa. No se trata de hacer un plan de negocio de 100 páginas, sino de tener claro tus objetivos. Estos deben servir de vara de medir, una brújula válida para comparar cada una de las soluciones que tengas planteadas. Pero deben ser metas realistas, no al estilo de las manidas misión y visión.
4. Son desafíos, no amenazas

La actitud con la que te enfrentes al problema también afectará a tu decisión. ¿Lo ves como un reto o como una amenaza? Los retos son desafíos que nos motivan a solucionarlos, las amenazas nos asustan y buscamos más protegernos que resolverlas. ¿Te quieres proteger o quieres solucionarlo de verdad?

5. Se flexible y ágil

A la hora de decidir, ten en cuenta que como emprendedor una de tus mayores ventajas competitivas frente a un gigante es tu flexibilidad. Puedes ser mucho más dinámico que ellos y modificar tu decisión conforme avances, incluso retroceder rápidamente y tomar otro camino. Tu coste de equivocarte es mucho menor que el de ellos: puedes hacerlo más veces y en mucho menos tiempo. Si no conoces la filosofía lean startup, te recomiendo que leas sobre ella, te abrirá mucho los ojos en este punto.
6. Sin error no hay aprendizaje

Por último, debes asumir que equivocarte es parte del proceso de tomar decisiones y que no pasa absolutamente nada. Decidir es una actividad constante entre las tareas del emprendedor y no siempre tienes tiempo para hacer un análisis profundo. Tomas las decisiones cuando la tienes que tomar y con la información que tienes hasta ese momento. En un mundo perfecto tendrías tiempo infinito para conseguir toda la información, pero ni tú ni el mundo sois perfectos. Si te equivocas, no te tortures, sigue adelante y a por la siguiente decisión.
Fuente: http://emprendedores.ticbeat.com

Los aburridos no triunfan nunca

Si la rutina se adueña de su quehacer diario y nada le anima a seguir dando lo mejor de sí mismo, ha caído sin remedio en el aburrimiento profesional, el peor enemigo del éxito. La principal causa de este tedio es la ausencia de desafíos. Trate de encontrar alguno que le motive, dentro o fuera de su empresa, sino caerá en la insatisfacción crónica, un tipo de estrés que no le beneficia ni personal ni profesionalmente.


Dicen que el aburrimiento profesional viene de repente, por eso conviene estar alerta: es uno de los peores venenos para el éxito profesional. Lo que se impone en esta situación es la reinvención profesional. ¿Está satisfecho con sus progresos profesionales? Ésta es la primera pregunta que propone el coach Miguel J. Roldán para darse cuenta. El también presidente de The International School of Coaching (Tisoc) plantea a los directivos proclives al tedio otra cuestión: ¿A veces piensa que quiere hacer algo diferente?

Si su respuesta a la primera pregunta es un ‘no’, y a la segunda contesta con un rotundo ‘sí’, lo más probable es que el aburrimiento se esté empezando a establecer en su quehacer diario. Fernando Botella, Ceo de Think & Action, advierte que un profesional en activo dedica media hora a trabajar, el 45% de su tiempo, “demasiado para no divertirnos con lo que hacemos. Especialmente si tenemos en cuenta que del 55% restante, un 33% lo pasamos durmiendo”.

“Muchas personas están desarrollando un trabajo que les permite vivir y satisfacer sus necesidades, sin importarles demasiado su desarrollo profesional”

¿Por qué se aburre?
No cumplir esta regla que propone este experto en gestión de personas entra dentro de la normalidad. Lo que hay que procurar es no aburrirse y aprovechar el tiempo al máximo. Botella señala que “el aburrimiento aparece en lo que denominamos modelos de infraexigencia, es decir, cuando las habilidades de los profesionales que están a disposición de la empresa y demanda de profesionales no están alineadas”. El error que se comete en estos casos es que “los miembros de un equipo se dedican a tareas por debajo de su nivel”.

Javier Mateos, director general de Think & Go, señala que la falta de miras y de objetivos a medio plazo son los motivos que causan la desidia laboral: “Muchas personas están desarrollando un trabajo que les permite vivir y satisfacer sus necesidades, sin importarles demasiado su desarrollo profesional”. En su opinión, “existe muy poco compromiso con la empresa y se piensa que, si se trabaja activamente, es la organización la que gana, no la persona”.

Algunas de la recomendaciones de Botella para evitar llegar a esta situación son: seleccionar de forma adecuada a los profesionales, “en función del puesto que vayan a ocupar”; capacidad para brindar a los colaboradores nuevos retos y aprendizajes; buscar estímulos motivadores de forma personalizada; y, por último, propone “no confundir delegar con transferir la ejecución de las tareas, sin la correspondiente responsabilidad que también suponen”.

Guía para sobrevivir al aburrimiento

Seguro que conoce a algún profesional que está anclado en el confort, “acomodado en aquello que siempre ha hecho, aunque no le satisfaga”, como explica Botella. Roldán señala que “el flow (fluir) es en realidad el estrés positivo que todos necesitamos, equidistante de la ansiedad y del aburrimiento (ambos estrés negativo). El equilibrio está en el justo medio”. El presidente de Tisoc propone cinco puntos para sobrevivir al aburrimiento, reinventarse y tener éxito profesional. ¡Atrévase a redirigir su rumbo!

1.Deje el miedo a un lado. La clave está en experimentar, aprender algo nuevo.

2.Identifique las áreas de la carrera que quiere recuperar. Es necesario tener claro qué ámbitos de su vida le impiden alcanzar sus objetivos. Cuando tenga definido su reto, podrá atacar lo que no funciona.

3.Cree un nuevo plan de carrera. Le ayudará a mantenerse enfocado y le servirá de guía. Este itinerario debe incluir lo que quiere cambiar en su vida y en su carrera, y los beneficios que le aportará el cambio.

4.Llevar a cabo el plan. Ponga en práctica las medidas que se ha propuesto. Mantenga una actitud positiva y tenga confianza en usted mismo.

5.Encuentre y desarrolle un sistema de apoyo. Reclute a las personas más adecuadas para emprender el camino hacia el éxito, que le ayuden a mantener el foco y le proporcionen el apoyo suficiente para seguir adelante.

Fuente: Expansión.com / 20.11.2012 / Montse Mateos

¿Qué clase de emprendedor eres?

En un artículo del diario Expansión desglosan a los empresarios y sus personalidades.

Conseguir que una empresa salga adelante tiene que ver con el empeño del emprendedor. Su actitud significa el 60% de la productividad y la competitividad de la start up. Y si no te comportas de forma adecuada, un pequeño resbalón puede dar al traste con el mejor proyecto. Y también tienes que recordar que no todos los emprendedores son empresarios.

Javier Fuentes Merino, cofundador y director general de la empresa de marketing, Grupo Venta Proactiva, apunta que “no es necesario tener una superidea, sino una razonable y un buen análisis de costes, ingresos y de mercado” ”

Muchos emprendedores están preparados para esto y mucho más al márgen de su personalidad. Descubre que tipo eres tú, y cómo lo han hecho otros…Aquí te dejamos los diferentes tipos de emprendedores que analiza Expansión.

Apasionado:

El amor y la pasión por el negocio son algunos de los sentimientos que definen a muchos empresarios Fuentes Merino incluye en esta categoría a Quique Sarasola, fundador de la cadena hotelera Room Mate. Si éste es tu caso es conveniente no obstante que manejes con cierta cautela el sentimiento que puede llegar a cegarte si tienes que tomar una decisión que pueda dañar el negocio, aunque suponga un beneficio futuro para el desarrollo del mismo.

Absoluto:

Henry Ford era el ejemplo del líder absoluto. Pionero en la industria automovilística por implantar la cadena de producción en sus fábricas. Este emprendedor fue capaz de combinar la presión y la creatividad de un empresario con los principios del liderazgo.

Artista:

Emocional e introvertido. Estos son los atributos que definen a estos empresarios, según Juan Carlos Cubeiro, socio director de Ideo Business. Incluye en este grupo a los diseñadores de moda Custo Dalmau y Ágatha Ruiz de la Prada.

Ejecutor:

Tiene claros sus objetivos y los perseguirá a toda costa, por eso es tildado de visionario. Steve Jobs por ejemplo forma parte de este grupo.

Gestor:

Su capacidad de gestionar tareas y procesos contrasta con el justiciero.

Compulsivo:

Su afán emprendedor puede ser la peor virtud para consolidar una compañía, pero su creatividad para lanzar start ups les hace únicos.

Oculto:

Amancio Ortega siempre ha preferido ocupar un segundo plano y nunca busca el protagonismo. Aún así es uno de los empresarios más conocidos en el ámbito internacional por el éxito de su marca.

“Business Angel”:

Es el innovador nato que toda start up desea como aliado.

Mediático:

Aunque algunos de ellos son denostados por un exceso de protagonismo, es precisamente su habilidad para tratar con las personas lo que les convierte en triunfadores.

Flexible:

Si no eres capaz de adaptarte al entorno, tienes los días contados como emprendedor. Uno de los ejemplos de este tipo de emprendedor es Juan Roig, presidente de Mercadona que en 2008 supo adaptar su modelo al entorno económico. Adaptó los precios y redujo su catálogo de productos para conseguirlo.

Y ahora que lo has leído, ¿qué tipo de emprendedor eres?

Fuente: El garage de Budget

martes, 20 de noviembre de 2012

El mejor monólogo de la Historia-Leo Harlem ( HD )

No me cansaré nunca de verlo.

Una visión de la vida que te llena de alegría

Las esperas

"La Felicidad no llega cuando conseguimos lo que deseamos, sino cuando disfrutamos de lo que tenemos"

¿Por qué no lo aplicamos? Vaya usted a saber! Con lo sencillo que es dar las gracias a las pequeñas cosas que nos rodean y que nos pasan desapercibidas; una simple sonrisa, un buenos días, un que tal como estas y tantas y tantas cosas que hoy en día nos cuesta. 

jueves, 15 de noviembre de 2012

Una despedida elegante

 Antonio Pamos, Presidente de ActualRH

Seamos originales y, en lugar de hablar de buscar empleo, hablemos de cómo dejarlo.

Permítanme comenzar con una obviedad: cuando un trabajador rompe su vinculación laboral con su empleador, puede ser porque prescindan de sus servicios o bien porque el trabajador busque nuevos aires. En ambas circunstancias, las cosas se pueden hacer de manera elegante o innoble.

Se denomina “Despido interior” a ese momento en que se es consciente de que el lazo emocional que le unía a su empresa se ha roto. Se trata de un punto de no retorno donde se empiezan a buscar de manera consciente otras oportunidades para dar el salto a un nuevo proyecto.

Cambiar de proyecto no sólo es lícito sino, también, necesario. Debería ser, incluso, obligatorio. Ampliar el bagaje profesional en diferentes entornos laborales, con compañeros diversos y nuevos objetivos enriquece personal y profesionalmente.

Pero, una vez que esa nueva oportunidad laboral es un hecho, ¿cómo debe hacerse la salida para no cargar la espalda de enemigos? Aquí van unos consejos de “urbanidad laboral”:

Antelación
No espere al último momento. No busque la sorpresa, el impacto. Deje entre dos y cuatro semanas entre el aviso y la salida.

Negociación
Cierre bien todos los aspectos contractuales: vacaciones pendientes, comisiones, liquidaciones, etc. Así evitará flecos y en el peor de los casos judicializar la salida.

Reemplazo
Proponga colaborar en la búsqueda de su sustituto. Usted conoce su puesto mejor que nadie.

Capacitación
Si surge la oportunidad haga un exhaustivo traspaso de tareas a quien vaya a reemplazarle.

Implicación
No desaparezca sus últimos días. Es cierto que estará menos motivado y con la cabeza en su nuevo proyecto pero intente seguir siendo el profesional que fue.

Cierre
Intente dejar completadas todas las tareas posibles y en aquéllas que quedan abiertas deje información suficiente para continuarlas.

Salida
Antes de cerrar la puerta a su espalda, asegúrese de que tiene la información de contacto de exjefes y excompañeros que pueden ser útiles en el futuro para alimentar su red de intereses.

Hasta aquí la parte rosa del cambio de trabajo.

Muchos han experimentado el lado más oscuro que hace imposible cumplir con los puntos anteriores. Los más habituales son:

  • Salida inmediata. Recoja sus cosas y márchese ya.
  • Puede encontrar envidias y recelos con sus compañeros, sobre todo si abandona una empresa con un mal clima. Puede ser visto como un desertor.
  • Rechace cualquier contraoferta. Está comprobado que sólo alargan un poco más la agonía y nadie sale beneficiado de esa situación.
  • La entrevista de salida puede ser un arma de doble filo. Usted ya se ve fuera y puede despotricar contra toda la organización. Tenga cuidado, porque a la gente que se queda no le gustará conocer su opinión.

Aun en la situación más adversa nunca pierda el tipo ni la elegancia. Aguante el tirón, obtenga un aprendizaje de esos últimos momentos y, una vez fuera, vuelque todo su esfuerzo en su nuevo proyecto.

No olvide que agua pasada no mueve molino.

Fuente: http://www.rrhhdigital.com / Antonio Pamos, Presidente de ActualRH

Las emociones tienen un impacto de hasta un 25% en los resultados de una empresa

El autor Daniel Goleman, en su best seller Inteligencia Emocional, asegura que las emociones tienen un impacto de hasta un 25% en los resultados de una empresa. El cómo se vivan las emociones y cuál sea el estado de ánimo predominante en sus trabajadores impacta e influye en la eficacia y la productividad global porque, en palabras de Ovidio Peñalver, coach ejecutivo y autor del libro Emociones colectivas: la inteligencia emocional de los equipos: “Los profesionales antes que profesionales somos personas y cuando más plenos y serenos nos sintamos mejor desempleño tendremos”.

Las tendencia imperante del trabajador en la empresa es de contener sus emociones, no expresarlas, caparlas y luego, cuando acaban saliendo, porque antes que trabajadores somos personas, lo hacen de forma desmesurada, como un volcán en erupción, en palabras de Ovidio: “Hemos comprado la idea de que los profesional es no mostrar las emociones en el ámbito empresarial pero antes que trabajadores somos personas y no podemos ir contra natura”.

Empresas con recursos similares, en un entorno parecido, pueden tener grandes diferencias en sus resultados; muchas son las variables que pueden influir en esto (plan estratégico definido, cantidad y calidad del portafolio de productos, cultura y calidad directiva, etc.), entre las que se encuentra la emocionalidad colectiva de esa empresa. Gestionar las emociones, tanto a nivel individual como grupal, es un reto y un valor diferencial de la empresa moderna: “Uno de los retos de un directivo o de un líder es abogar por espacios emocionalmente sostenibles que liberen talento”, afirma Peñalver.

Las empresas que se preocupan por la gestión emocional de sus trabajadores son una gran minoría creciendo, por el momento, la gran mayoría lo hace a través de coaching, formaciones y talleres de liderazgo sobre cómo incorporar una cultura emocionalmente sostenible. El perfil del líder inteligente emocionalmente es un líder que practica la asertividad: escucha activamente, no interrumple, indaga y pregunta, entabla conversaciones sinceras, le da espacio y tiempo a hablar de emociones, muestra signos de afecto y es empático; buscando siempre un tiempo y lugar para que estos factores puedan darse y así no correr el riesgo de confundir la empresa con una pandilla de amigos.

¿Qué puede hacer el coaching en este terreno? Cada vez hay más evidencias de cómo una cultura empresarial emocionalmente sostenible es más ecológica y rentable, para los trabajadores, para la empresa y para la sociedad. El coaching, tanto cuando trabaja con personas de manera individual, como cuando lo hace con equipos (sean departamentos, equipos de proyecto o comités de dirección), provoca la toma de conciencia de cuál es la emocionalidad desde la que se actúa, así como el diseño de acciones para gestionarla.

Fuente: RRHH Digital/Portada/Secciones/Liderazgo

12 defectos que indican que eres emprendedor

Algunas características que, muchos consideren negativas, pueden motivarte a iniciar un negocio.

Casi cualquier artículo escrito sobre emprendedurismo sugiere que no es para todos. Y la mayoría de estos artículos muestran listados de los atributos que las personas deben tener para ser emprendedores exitosos tales como ética laboral, persistencia y disciplina.

A lo largo de 25 años he estudiado a los nuevos emprendedores y he descubierto que lo que ha contribuido a que alcanzaran el éxito no son precisamente cualidades. Gente como John D. Rockefeller, Henry Ford y Oprah Winfrey no triunfaron gracias a los atributos que normalmente se enlistan en estos artículos o por seguir el camino recomendado por los gurús del management.

Así que no creas lo que los demás dicen de ti o cómo te etiquetan. Tal vez tus supuestos defectos sean realmente tus cualidades. Te compartimos 12 señales que muchas personas podrían considerar como defectos pero que pueden ser indicadores de que estás hecho para ser emprendedor.

1. Odias el estatus quo
Para ti no tiene sentido que algo se haya hecho por mucho tiempo sin ninguna explicación. No eres una persona que se deja llevar por la corriente.

2. Te aburres fácilmente
Aunque muchos ven esto como un defecto, la realidad es que te aburren las actividades que no te retan o ponen a prueba tus habilidades. Tal vez por eso odiabas algunas clases y nunca asistías. Por ejemplo, Bill Gates dejó la universidad y se convirtió en uno de los hombres más ricos del planeta.

3. Te han despedido de varios trabajos
Eres demasiado creativo y esto puede afectar en tu trabajo en equipo, por lo que probablemente tienes en tu historial haber sido despedido. Para ti es difícil estar en un trabajo fijo puesto que en realidad quieres crear algo inspirador.

4. Te consideran un rebelde
Sabes que la grandiosidad se encuentra fuera de los límites de la comodidad y piensas que algunas reglas no te aplican.

5. Te resistes a la autoridad
Desde niño has puesto resistencia a la autoridad de tus padres, maestros y luego, de tus jefes. No estás conforme con las reglas de tu comunidad o de tu trabajo.

6. Quieres mejorar todo
Siempre estás viendo formas de hacer las cosas mejor y diferente. Constantemente compartes tu visión y tus ideas, a pesar de que nadie te lo haya pedido.

7. Te cuestan las conversaciones de cortesía
Se te complica demasiado hacer el small talk que a muchas personas se le facilita. Los códigos de sociedad te parecen una pérdida de tiempo y puede que te hagan sentir incómodo.

8. Te molestaron en tu juventud
Durante tu niñez y adolescencia, te criticaron e, incluso, eras el blanco de los bullys. Esto puede causar que busques destacar en todo y demostrarle al mundo lo que vales.

9. Eres obsesivo
Es probable que la gente te etiquete como obsesivo/compulsivo porque una vez que inicias algo no puedes dejarlo sin terminarlo. No dejes que te convenzan que esto es una enfermedad o una deficiencia. Todos los grandes entrepreneurs se han inmerso por completo en su visión.
Por ejemplo, Howard Schultz se mantuvo con la idea de crear Starbucks aunque su familia lo persuadió de que lo dejara.

10. Temes estar solo
El emprendedor dentro de ti tiene miedo de salir en solitario, pero también teme no hacerlo. Este miedo es común en nuestra sociedad puesto que estamos condicionados a pensar que emprender es más riesgoso que tener un “buen trabajo”. La realidad es que en ambos casos hay inestabilidad.

11. Te es casi imposible relajarte
Te cuesta dormir en las noches porque tienes demasiadas ideas que te mantienen despierto y que incluso se te aparecen en sueños. A la mañana siguiente te encuentras consumido en la misma idea, lo cual te distrae en tu trabajo.

12. Te sientes fuera de lugar
Siempre te has sentido incómodo contigo mismo. Hasta el momento en el que te acostumbres a la idea de que eres diferente que la mayoría de la gente, esto puede ser un problema. Si lo aprendes a canalizar podrás convertirlo en tu motivación para reconocer que dentro de ti hay un emprendedor en potencia.

Fuente: Soy Entrepreneur / Grant Cardone

lunes, 12 de noviembre de 2012

Qué haría si un 70% de sus empleados buscara trabajo

A pesar del páramo laboral, las dificultades para cambiar de ocupación y el paro, la mayoría de sus empleados están buscando activamente trabajo. Muchos dedican varias horas semanales a pensar cómo huir de su empresa o cómo pueden crear su propio empleo. Suenan las alarmas, porque muchas compañías padecerán fugas de talento masivas cuando la situación mejore.



Mire a su alrededor... Quizá muchos de sus empleados, aparentemente enfrascados en su trabajo, están realmente buscando empleo. Es posible que el retraso con el que llega el que acaba de entrar por la puerta no se deba al tráfico. Puede haber estado actualizando su currículo o atareado con una entrevista de selección.

A pesar de la situación económica, de las escasas posibilidades de encontrar otra ocupación y de la precariedad del mercado laboral, cada vez más gente –también de su empresa– dedica unas horas semanales –incluso en tiempo de trabajo– a cambiar de compañía en busca de una nueva ocupación.

Un estudio reciente del portal de empleo CareerBuilder referido al mercado estadounidense revela el dato extraordinario de que allí el 74% de los trabajadores busca activamente un nuevo empleo y está abierto a nuevas oportunidades laborales. La búsqueda de trabajo ocupa más tiempo incluso que salir de compras. Para decidir en uno y otro caso, quienes navegan rastreando ofertas laborales utilizan una media de 15 recursos en su búsqueda, frente a los 11 de quienes se dedican al shopping.

Un profesional que no reciba tres o cuatro ofertas de trabajo al año no es tan bueno como parece.

Vivian Acosta, socia directora general del área de consultoría de Norman Broadbent, afirma que "muchas compañías han pasado del boom de la cultura del talento, de las empresas familiarmente responsables y la conciliación a justo lo contrario: ahora se considera a las personas como un coste. No se rediseña la oferta y hay empleados que realizan el trabajo que antes hacían tres. Los niveles de sobrecarga son muy elevados, y algunos estudios revelan que en muchos casos el estrés y angustia de ciertos trabajadores en determinadas empresas es superior al que padecen los parados en busca de empleo". Acosta cree que "hay mucha gente esperando a que escampe para salir corriendo, y cada vez más emprendedores decididos a crear su propia compañía. Muchas compañías se afanan en conceptos como el compromiso, el engagement o la felicidad en el trabajo porque saben que cuando la situación económica repunte sólo un poco habrá una fuga masiva de talento. La crisis ha revelado el ADN real de muchas organizaciones que consideran a las personas como medio para lograr un fín".

Paco Muro, presidente de Otto Walter España, asegura que "ahora es el momento de demostrar que hay buen patrón en el barco; que los valores que se contaban son una realidad y no un cartel colgado en el despacho del capitán. Si se hacen las cosas medianamente bien en estos tiempos, y se demuestra que se aprecia el talento, el resultado es ganarse su fidelidad, porque ésta no se puede exigir con una orden".

Muro se pregunta además cuántos trabajadores están en sus actuales puestos de trabajo "aguantando". Afirma que "en tiempos de crisis, cuando escasea el empleo, casi todos se aferran a lo que tienen y a menudo algunos directivos confunden ese agarre con fidelidad y compromiso. Muchos se quedan porque no hay más remedio, no porque estén ilusionados". Recuerda que cabe recordar que en numerosos estudios de retención del talento, entre las primeras razones para cambiar de empresa o dejar de aportar al máximo están el desarrollo profesional y la relación con el jefe directo". Muro cree que hoy, "con las empresas reduciendo estructuras, es casi imposible ofrecer desarrollo profesional, y el talento ya se siente incómodo. De ahí que la relación con los jefes sea más crucial que nunca. Retener en la empresa profesionales que ya no quieren estar no sirve de mucho, porque no se transforma el esfuerzo en energía, y en cuanto vuelvan los buenos tiempos los mejores se marcharán".

Montse Ventosa, socia de Sticky Culture, cree que "las personas que están buscando trabajo en este desierto de oportunidades son probablemente las más optimistas de cada equipo, las que no pierden la esperanza, y las que se levantan rápidamente tras una caída".

La experta considera que "se debe poner el foco e identificar a esos happyshifters –personas altamente motivadas, enganchadas y que necesitan retos constantes– que aún trabajando en la compañía están con un pie fuera de ella. El que tuvo, retuvo, y los happyshifters son profesionales apasionados, enganchados a la cultura de la organización. Es posible que durante los tiempos difíciles las organizaciones se centren demasiado en el detalle, en el día a día, en sobrevivir, y hayan descuidado la cultura corporativa, que requiere de un cultivo".

Identificar a los optimistas
Para identificar a este talento de luchadores resilientes y optimistas, Ventosa explica que el pimer paso es entender algunas de las razones para comprender su deseo de abandonar el barco: "Puede ser porque creen que la nave se hunde; no ven un futuro claro o no confían en la dirección de la empresa. Quizá ya no aprenden en la organización, o se han sentido dejados de lado, cuando aún tienen mucho que ofrecer. También puede ser que se les oculte información decisiva".

Paco Muro añade que "en tiempos difíciles muchos se olvidan de gestionar las emociones de los que están tirando del carro. Las malas noticias fluyen, el caos impera, y cabe preguntarse quién se ocupa de la motivación y quién cuida la comunicación. Se reduce personal porque no hay más remedio, pero no siempre se quedan los mejores. El miedo nunca ha sido una herramienta de liderazgo como lo es el respeto. No son lo mismo, aunque algunos parecen confundirlo".

Evite que se vayan los mejores

* Haga las cosas comprensibles. Lo que no se entiende no se cree.

* Conecte. No basta con informar. Por muy dura que parezca la verdad, no la intente disfrazar.

* Haga sentir que el trabajo es útil y tiene sentido.

* Sea discreto y evite caer en el “dime de qué presumes y te diré de qué careces”. Cuando aparentar es más importante que hacer, la eficiencia se resiente.

* Asegúrese de que su empresa es auténtica. Ahora es el mejor momento para probar que los valores que conforman su cultura corporativa son verdaderos.

Fuente: Expansión.com / 12.11.2012 / Tino Fernández

miércoles, 7 de noviembre de 2012

El trabajo seguro ha muerto

Según un estudio de la Universidad Complutense, alrededor de un 60 por ciento de nuestros universitarios están considerando una oposición como principal salida profesional y tan sólo un 1,6 por ciento considera la opción de emprender. Unos pocos estudiosos, conscientes de lo que implica esta estadística, han dado la voz de alarma en los últimos meses y la verdad es que no es para menos. Sin embargo, teniendo en cuenta lo mal informados y orientados que están nuestros jóvenes en materia de opciones de futuro, y que la tasa de paro para menores de 30 años a escala nacional supera ya el 50 por ciento. ¿Quién puede culparles?

Uno de los argumentos más recurrentes para explicar los motivos de esta estadística o de nuestras bajas tasas de creación de nuevas empresas, suele ser la manida «alta aversión al riesgo» de la sociedad española. Sin embargo, dicha afirmación tiene más de «cliché» que de hecho contrastado y veraz.

Estudiemos la oportunidad laboral considerada como «más segura» por la mayoría de los españoles: opositar.

En la actualidad, como bien concluyó en julio de 2011 Manuel Bagues, investigador del programa Ramón y Cajal y profesor en la Universidad Carlos III de Madrid, al cabo de cinco años, únicamente consiguen obtener plaza cerca del 20 por ciento de los candidatos a una oposición, un 30 por ciento sigue presentándose y cerca del 50 por ciento abandona. Además; ese mismo año el número de plazas habían sido reducidas casi a la mitad, y muchas de estas habían incrementado su número de candidatos en casi un 50 por ciento. Teniendo todo esto en cuenta, es fácil ver por qué Bagues concluye que en la mayoría de las oposiciones, las tasas de éxito anuales apenas superaban el 2 por ciento.

A partir de estos datos, es lógico asumir que a día de hoy el número de candidatos a cada oposición se haya incrementado y la oferta reducido. Con todas estas premisas, no sólo se verán claramente minadas las tasas de éxito anuales, sino que las ya elevadas inversiones en tiempo y dinero que conlleva sacarse una oposición se dispararán. Añadámosle los importantes recortes salariales y despidos que han repercutido sobre el empleo público en los últimos dos años. Con esto encima de la mesa, es fácil concluir que la supuesta «seguridad» que ofrecía el empleo público ha perdido casi todo su afamado atractivo.

Exploremos ahora la segunda oportunidad laboral más buscada: trabajar para una gran empresa.

Según la última Encuesta de Población Activa (EPA), el número de parados asciendió a 5.693.000. Si comparamos esta cifra con las 3.801 empresas con más de 250 empleados de nuestro país que tenía registradas el Directorio Central de Empresas (DIRCE) a fecha 1 de enero de 2012, esto implicaría que cada una de estas empresas tendría que contratar a 1.484 personas para acabar con el paro. En términos absolutos, esto equivaldría a que duplicaran sus actuales plantillas. Independientemente de la situación económica actual, es ilógico pensar en las grandes empresas como principales generadores de empleo.

Veamos entonces una oportunidad laboral generalmente considerada como menos prestigiosa: trabajar para una Pyme. Como señala el Estudio sobre las pymes con forma societaria, coordinado por Juan A. Maroto, catedrático de la Universidad Complutense de Madrid, el 99’9 por ciento de las unidades empresariales son pequeña o mediana y son responsables del 79,1 por ciento del empleo total. Claramente esto las posiciona como una buena salida para nuestros jóvenes.

Sin embargo, también hay malas noticias en este ámbito. La natalidad de empresas ha caído más de un 40 por ciento desde 2007. No hay que ser doctorado en estadística para ver una correlación entre esta caída y el notable incremento de la tasa de paro especialmente entre los más jóvenes. Está claro que hay que generar nuevas empresas. De hecho, si fuera posible que los 3.064.494 cotizantes en el Régimen General de Trabajadores Autónomos contrataran a 1,84 parados cada uno acabaríamos con el paro. Aunque esta premisa no sea más que una utopía, desde luego es estadísticamente mucho más probable que esperar a que la solución venga de las administraciones públicas o las grandes empresas.

La realidad es que a día de hoy la EPA registra 942.000 empleadores y eso no es suficiente. Si nos basamos en el estudio de Harvard titulado «Performance Persistence in Entrepreneurship», la tasa de éxito para emprendedores que montan su primera empresa se sitúa en un 17,1 por ciento, una probabilidad muy superior a la de obtener un empleo público.

En definitiva, la manida «aversión al riesgo» de la población española roza la falacia puesto que en realidad no es más que repulsión a afrontar la nueva realidad a la que nos exponemos: El trabajo «seguro» ha muerto para siempre, y lo que toca ahora es emprender. Los riesgos e incertidumbres son inherentes a la vida misma, hoy más que nunca, el que no arriesga, no crece y lo que no crece, está abocado al fracaso. Nos toca ser héroes.

José María Cobián, socio de Okuri Ventures y CEO de Tetúan Valley.

Fuente: ABC/Opinión 25/10/2012 por José María Cobian